Gracias a una conversación que tuve con un antiguo amigo, me dio por releer algunos post de mi blog y me di cuenta de que hace tiempo no escribo informalmente sobre mi trabajo o sobre mis percepciones, es más, hace tiempo que no posteo con relativa periodicidad así que me daré al trabajo de escribir algo esta noche…
Llevo ya algún tiempo trabajando en capital y he ido adquiriendo ciertas impresiones, talvez equivocadas, que lo único que han hecho es reforzar mis ideas anteriores…
Trabajar en campo es difícil, no sólo por el orden público, también la comida, las costumbres, el clima y sobretodo la gente pueden jugarte una mala pasada y complicar aun más tu labor. Partiendo de este punto una podría pensar “en la ciudad debe ser más fácil trabajar” pero no, cuán equivocada se puede estar en esta vida…
Ningún lugar se libra de seres humanos complicados y/o que no quieren hacer las cosas pero, hasta cierto punto, las personas de la parte rural son más cálidas, más comprensivas, más amables, más HUMANAS. Siempre ha sido y será difícil lidiar con grupos porque cada ser tiene su forma de ser, de pensar y de ver las cosas pero pareciera que las personas “citadinas” tienen una tendencia más pronunciada a ser renuentes en ciertos aspectos… En realidad eso es bastante problemático y triste,sobretodo teniendo en cuenta que, cuando se ha trabajando con tanta gente de tan diversas condiciones y conocimientos (como es mi caso), sabes por experiencia propia que las cosas a las que ciertas personas se niegan son cosas que otras personas ansían y no pueden obtener.
Teniendo en cuenta todo esto, me hago una pregunta… ¿Será que el comportamiento negativo de dicha gente se debe a que no aman lo que hacen o sencillamente es un estado natural que les hace tener actitudes inadecuadas (e inclusive agresivas o groseras) y les impide reaccionar de buena manera ante otros seres o eventos que irrumpen en su cotidianidad?
Cuando las personas me preguntan si estaba trabajando yo les digo: “para nada, yo vivo en vacaciones permanentes porque imagínense, a mí me pagan por hacer lo que me gusta…”
Tirso Mazabuel, laboratorista FIET-UNICAUCA