Un mes y un día
Seguramente soy considerada una traidora (por lo menos yo sí me considero así) y la falta de “dolor” me duele más que lo que me podría doler el “dolor” que debería sentir y no siento… ¿Será que no te amaba lo suficiente? ¿O sencillamente será que estoy tan podrida que ni dolor puedo sentir?
Es imposible saber (ni yo misma puedo) cuánto me ha tocado esforzarme para no romperme, si es que aún queda algo “entero” de/en mí… Me estaba/estoy volviendo más loca de lo que supuestamente era; mi vida se ha ido cayendo a pedazos, una vida que tanto me ha costado construir, mantener y “valorizar”, una vida que no me pertenece, una vida que vendí para poder vivirla, una vida que a tí te falta y a mí me sobra.
Cadenas oscuras envuelven mi balanza como serpientes, probablemente “argentina” haya nacido del desequilibrio… ¿Habrá existido ese “nacimiento” o siempre habrá estado allí/aquí sin que yo me percatara? Es interesante seguir sonriendo ante todo y ante todos, es interesante continuar mintiéndome porque mi máscara lleva tanto tiempo sobre mí que ya me es imposible removerla, es interesante saber que para no “destruirme” tengo que destruirme y destruir a los demás.
Todas mis ambivalencias florecen en una desdichada primavera en la que la lluvia vivificante ha sido reemplazada por veneno subterráneo que me corroe de una manera curiosa; me he convertido en mi “sujeto de experimentación” predilecto y puedo observar mi lenta y desesperante descomposición, no sin sentir cierta morbosa satisfacción e inclusive una macabra sonrisa se dibuja en mi rostro…
¡Cuánto daño me has hecho sin siquiera saberlo! Y lo más curioso es que no estarás aquí para ver el apogeo de mi caída…
Escrito el 12 de Abril de 2009