Está allí, caminando sobre la candente arena con aquella armadura que es su vida…
Sigue allí, cansado de atacar y ser atacado, de defenderse y defender otros entes…
Y mientras camina va despojándose poco a poco de la armadura que se ha convertido en una representación de su ser… Poco a poco va deshaciéndose del trabajo, el estudio, las responsabilidades adquiridas, los amigos, la familia y los lazos que lo atan a su cotidianidad, y mientras avanza las distintas partes de su armadura van cayendo sobre la arena hasta que al final no queda nada, porque su existencia se convirtió en esa armadura el día que la tomó y, al deshacerse de ella perdió su razón para existir.